martes, 24 de abril de 2012

Música en las Palabras; Together, Parte 2


El cielo es como una carretera en sí, deduces, solo que las nubes no se rigen por las mismas reglas, son más libres, deduces. Y ahora había una del tamaño de un transatlántico que imponía sus propias normas y devoraba con belleza a las otras que se topaba, dejando de paso un poco sin luz a la ciudad de tus memorias. Enciendes el pequeño aparato de música que se engancha a tu alma y carne con los auriculares.


all the blue changes,

Ahí estabas, en las calles que te vieron nacer, en la calles que tanto amabas como amante secreto, otra deidad femenina sonríes, gracias al animismo la vida estaba más llena de mujeres de lo que podías haber deseado jamás. Te arropas a ti mismo de manera invisible y respiras el casi puro aire de tu barrio, miras alrededor y como muñecos bien hechos cada uno va a su ritmo y pauta impuesta ignorando el dolor que devoraba lo factible en esos momentos. Si no fuera por que te sentías deshidratado, llorarías hasta derretir la pintura que representaba toda esa escena en la que formabas parte ahora, solo, en la calle, rodeado de soledad con forma de varios seres vivos.

all the blue chains.

Dispuesto, el reproductor de música te marca el ritmo a seguir mientras comienzas a andar, un ritmo de tiempo medio, un poco lento y melancólico, acorde con lo que sucede en esa caprichosa obra de artista depresivo que era ahora tu vida. De la noche a la mañana no paras de decirte a ti mismo, de la noche a la mañana.

all the blue changes rearranged.

Como si de tu videoclip favorito se tratara, la magia de la casualidad, eso que no existe pero que toma forma muy solida de vez en cuando, reordena las cosas para que tus pensamientos se sientan como en casa, hasta los animales tan metidos en su instinto e ignorantes de que existe algo como el arte, las costumbres o incluso el concepto de ciudad, parecen regirse por las nuevas leyes que escuchas. Te quedas mirando una

giving up on beautiful

fuente de agua, la cual se pelea con el agua constantemente expulsándola de su recinto pero la vuelve a aceptar de nuevo para repetir el ciclo. Te parece hermoso, esa agua cayendo al son de los arpegios del sonido amado. Pero te hace recordar también a lo vivido, a como una y otro vez repetías las costumbres y rituales de amarse y odiarse, a como eras expulsado del lugar para volver luego con amor y libertad. Y sabías que eso se desgastaba, ambos lo sabíais, pero los extraños juegos de adulto son así, y a veces pensabas que era incluso adictivo, aún perjudicando, creyéndose y tomando el juego del

and making peace with strange,

todo.
Divagas un poco más en los dos sentidos, en las calles de la perfecta arquitectura que te mira con sus caras y pareidolia, y en el sentido de los túneles de tu mente, similar al cielo azul que ves, similar a las nubes, solo que un poco más rápidas y mastodónticas.

all the blue changes rearranged.

Entonces recuerdas, cuando solo hace un momento estabas en tu habitación, sufriendo, llorando lo invisible, y mirabas las cortinas de encima de tu cabeza, de la ventana que se llevaba bien con la amiga que jamás te ha fallado. La deliciosa casualidad toma forma de nuevo y hace gala de su peculiaridad con las sorpresas y los detalles que tan bien hace caer a la gente (aunque no siempre) y te regala el sonido justo de la canción cuando rozan las cortinas, un unísono con sabor propio que te hace anhelarlo de nuevo ya que te recuerda… a… ella… el silencio se hace solido hasta en

all the blue changes,

la mente. Quieres concéntrate de nuevo y vuelves a pensar en las cortinas, en querer que rocen de nuevo para que se te regale ese sonido, ese sonido que tanto te recordaba a… basta, te concentras, lo visualizas, ahí está, el sonido… es un armónico,

all the blue chains.

que tiene su voz, su olor, su textura, su sabor… pero la situación se quiebra cuando se visualiza entonces algo totalmente distinto, algo que quiebra todo a tu alrededor y deja más grietas aún reabriendo las ya cerradas que tanto costó reparar. Descubres entonces que no fueron reparadas, tan solo tapadas en un intento de negar los problemas cometidos por ella, también por uno mismo y por el todo.

all the blue changes rearranged.

El cielo vuelve a brillar de nuevo como debería, pero notas que el ambiente promete y cumple lo que anuncia y te sientes mojado, empapado por un líquido rojo, sangre… tu sangre. Miras arriba y ves la grieta tan familiar que conociste hace unas pocas horas, la misma forma y soltado el líquido que te permite ser tú, solo que en cantidades exageradas y puesto en el cielo como un adhesivo macabro.

giving up on beautiful

Decidido ves las acciones que tienes que tomar, la decisión que te sitúa en tu sitio, que te hace pensar a una velocidad exagerada, que te hace sentirte fuerte y definitivo. Mientras ves como la cascada roja va disminuyendo, te acercas y comienzas a escalar,

and giving up on pain.

dispuesto a llegar arriba a la herida, a aquello que tiene que ser desintegrado con el valor que solo aparece pocas veces en la vida. Mientras subes, el ritmo anuncia un cambio, y las nubes del cielo desean cumplir un oscuro cometido en el que no se te ha tenido en cuenta. Ellas avanzan lentas, pero tú también, pero con la misma seguridad que ellas, imparable.

all the blue changes rearranged.


all the things we were –

El ritmo desea ser de nuevo ser él mismo, y el azul cambia, el azul que tanto deseaste, el azul que te enamoró, el azul donde os conocisteis, el azul que tanto mirasteis en las horas muertas estaba cambiando, estaba convirtiéndose en el gris de lo imposible, el gris que hace llorar el interior consciente o inconscientemente.

rearranged.

Ya empapado del todo y rojo oscuro casi negro como ya estabas acostumbrado a ver, la línea líquida iba disminuyendo conforme se acababa la sangre de la grieta celeste, con lo que cada vez costaba más escalar y de la cual cada vez que mirabas arriba te producía dolor, que casualmente cierta doncella hizo sincronizar para que el dolor quedara perfecto pero más intenso, el ritmo tenía prisa y quería abalanzarte hacía la incógnita que tanto te hizo dudar, hacía lo que queríamos conocer pero no anhelar con toques de

the city in a hundred ways,

color apagado y triste, el artista no tenía intención de cambiar de idea al parecer.
La cima ya estaba cerca, casi se podía apreciar lo solido del techo celestial, pero las nubes habían llegado antes y se habían unido al trabajo de la grieta, tapándola y vertiendo sobre la ciudad el color rojo del dolor. Era terrorífico, pero a la vez bello reconociste, una belleza terrible que un alma sensible puede apreciar pero con la condición de un pago por algo de cordura.

it wouldn't let you stay.

Por fin te introduces entre la nubes, y cuando sales ya notas el distinto aire que imaginabas, el como la poca fuerza que aún queda de la herida titánica te pone las cosas difíciles. Pero el salir por un agujero de alcantarilla es lo último que esperabas, justo en el mismo lugar donde habías empezado a escalar. Pero las cosas se

the city in a hundred ways

notaban diferentes, el aire era distinto, la ciudad ya no era roja pero brillaba de otra forma con la misma luz, algo que no se puede explicar, solo ver y vivir. Así que como si no hubiese ocurrido nada, te encaminas hacía el laberinto de cemento que tan fielmente estaba esperando, a ese laberinto de cientos de caminos que solo tiene como guías señales para otro tipo de visitantes, un duro chiste no apto para todas las culturas. Pero no te importa, solo ajustas los auriculares y con la cabeza cabizbaja te dejas engullir hasta desaparecer en la ciudad que te vio nacer y crecer, que tan buen amante fue siempre y que aún deseaba de ti sin importarle, algo egoístamente, tu estado de ánimo o la sangre que aún cubría tu ropa y piel.

would never let you stray.

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